He amado con el corazón roto,
como quien siembra en tierra seca
esperando milagros.
He dado todo,
y a veces no volvió nada.
Y aun así, no me arrepiento.
Porque como dice el sabio:
"Todo tiene su tiempo bajo el cielo…"
Y yo fui amor
incluso cuando el mundo no lo devolvía.
He caminado por valles oscuros,
y no temí,
porque el amor verdadero me sostuvo
cuando todo lo demás se cayó.
Ahora sé:
no todo el que se queda ama,
ni todo el que se va deja de hacerlo.
Pero el amor,
ese que viene de lo alto,
no falla,
no busca lo suyo,
y no se olvida de ti.
Ni siquiera cuando tú te olvidas de ti mismo.
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