Hay algo en ti que no puedo nombrar,
como un eco antiguo,
como si te hubiese amado antes de nacer.
Tienes el alma hecha de fuego y cicatrices,
y sin embargo,
no he visto nada más bello.
Dicen que venimos del Edén,
de un paraíso perdido.
Pero yo no lo perdí…
yo lo encontré en ti.
Tú, con tu risa que parece huida,
con tus ojos que esconden tormentas,
con ese miedo de quien ha amado y ha sido herida,
eres mi paraíso imperfecto.
Yo no vine a salvarte.
Tampoco quiero redimirte.
Solo quiero quedarme,
incluso cuando huyas,
incluso cuando no creas en ti.
Porque yo te veo entera,
con todo lo que te duele,
con todo lo que niegas.
Y si amar es una caída,
quiero caer contigo.
Si tú eres pecado,
quiero ser culpable.
Porque si hay algo divino en esta tierra,
no está en los cielos.
Está en ti.
Y me basta.
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