No sé cómo ni cuándo pasó.
Pero fue.
Como quien tropieza con una grieta en el alma
y en lugar de caer… se encuentra.
Estoy enamorado tuyo.
Y no me pidas que lo entienda,
porque no tengo forma de explicarte
por qué cada parte de mí te busca,
incluso cuando intento pensar en otra cosa.
En cualquier cosa.
Tu voz se me mete en los silencios.
Tu forma de existir interrumpe mis pensamientos más racionales.
Y eso me jode.
Porque no quería esto.
No me convenías.
No me convenías…
pero me completas.
No me enamoré de ti porque fueras perfecta,
me enamoré pese a todo.
Y por eso me asusta más.
Porque si amar fuera lógico,
ya te habría soltado.
Pero esto no es lógica,
es piel,
es vértigo,
es sentir que mi caos encontró eco en el tuyo
y juntos suenan como una canción sin compás,
pero hermosa igual.
No sé si esto dure.
No sé si sea sano.
Pero es tu nombre el que aparece
cuando no tengo fuerzas,
cuando todo se vuelve ruido
y sólo tú haces silencio.
Estoy enamorado tuyo.
Y no me importa si no lo merezco.
Porque aunque el mundo se ría,
yo no quiero a nadie más que a ti.

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