No sé cuándo pasó…
solo sé que te miré un día
y supe que eras todo lo que no sabía que necesitaba.
Tú, con tus risas que rompen mis muros,
con tu forma de verme cuando no soy capaz de verme yo.
Tú, que bailas aunque no haya música.
Que haces del mundo algo menos duro, solo estando.
No me importan las luces,
ni las promesas grandes.
Lo único que quiero
es caminar contigo
y perder la cuenta del tiempo.
Cuando el mundo nos mire,
cuando los años nos pesen,
cuando la piel cambie y los cabellos se tornen grises…
seguirás siendo tú.
La más hermosa.
La que me hace querer quedarme.
La que me hace dar gracias a Dios cada noche.
Y si alguna vez dudas de ti,
si sientes que no eres suficiente,
mírame.
Porque en mis ojos verás la verdad:
eres perfecta.
Para mí.
Siempre lo has sido.
Siempre lo serás.
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