No sé si lo entiendas…
no sé si creas que vales tanto,
pero si me dijeran que tendría que volver a pasar por todo,
por las noches sin respuestas,
por tus distancias,
por tus muros…
lo haría.
Y no por deber.
No por terquedad.
Por amor.
Por ti.
Porque algo en ti
—en tus heridas, en tus dudas, en tu forma de mirar el mundo como si no pertenecieras a él—
me hizo saber que ese era mi lugar.
Contigo.
Incluso si dolía.
Incluso si me desgastaba el alma.
Podría haber buscado paz.
Alguien fácil.
Alguien sin cicatrices.
Pero elegí tu tormenta,
porque en ella encontré sentido.
Porque dentro del caos que eres,
me sentí más vivo que nunca.
Si el cielo se cerrara,
si el mundo me negara tu nombre,
si amarte me costara todo lo que soy…
volvería a ti.
Una y otra vez.
Con la misma certeza.
Con los ojos abiertos.
Sin pedir nada.
No quiero salvarte.
No quiero cambiarte.
Solo quiero estar contigo,
y si eso significa arder,
que arda el mundo.

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